Mensajes que recibí durante la enseñanza (1998–2005)
El período de transmisión
Entre 1998 y 2005 recibí y registré mensajes recibidos durante la enseñanza.
Forman una enseñanza sobre la naturaleza humana, la conciencia, el ego, la mente, la dualidad y el camino de liberación interior.
Lo que sigue es la presentación estructurada de estas transmisiones, sin interpretación y sin modificación del contenido.
El olvido del Ser — La pérdida de nuestra naturaleza original
Conocer nuestra naturaleza: hemos olvidado que hemos olvidado.
La mayoría de los seres humanos viven inmersos en la vida cotidiana, sin considerar quiénes son, por qué están aquí y hacia dónde van.
El verdadero Ser, más allá del nombre, la forma y el pensamiento, nunca se realiza.
Nos identificamos con un cuerpo limitado y vivimos con miedo, consciente o no , de que esta estructura personal desaparezca.
La espiritualidad condicionada — El ego disfrazado de búsqueda espiritual
Muchos se involucran en prácticas religiosas o espirituales que no son más que extensiones del ego.
Creer que la respuesta está en formas externas es el problema.
La espiritualidad más difundida suele ser solo agitación del intelecto: más hacer humano que ser humano.
El ego siempre quiere más: dinero, poder, amor, reconocimiento.
En el camino espiritual, quiere estar más despierto, más iluminado, más en paz.
Con cada deseo, el ego actúa.
Vida y muerte — El continuo inseparable
La vida y la muerte son como el Yin y el Yang: un conjunto sin principio ni fin.
Rechazar la muerte es rechazar la vida.
Cuando se experimenta directamente quién se es, el miedo desaparece.
La matriz de la mente — Las estructuras invisibles del ego
La sociedad nos dice lo que somos, pero seguimos siendo esclavos de necesidades biológicas inconscientes que guían nuestras decisiones.
El ego es una estructura de repetición: la energía sigue siempre el mismo camino, positivo o negativo.
Existen infinitos niveles de memoria, espirales dentro de espirales.
Cuando la conciencia se identifica con la mente, queda ligada al condicionamiento social: la matriz.
Creemos ser conscientes del ego, pero son los miedos arcaicos inconscientes los que conducen la máquina.
La máscara y la cueva — El personaje y la ilusión del Yo
Nacemos dentro de estructuras condicionadas, sin conciencia de uno mismo.
En los niños, a menudo no hay rastro del Ser.
La persona que llegamos a ser es una máscara que la conciencia lleva.
El mundo es un escenario, hombres y mujeres son actores.
En un ser despierto, la conciencia brilla a través de la máscara.
Cuando nos identificamos con el personaje, vivimos la ilusión del Yo.
Desde Platón, la humanidad busca la salida de la cueva.
La prisión interior — La mente como laberinto
La mente es una trampa para la conciencia: un laberinto, una prisión.
No estamos en prisión: somos la prisión.
Identificarse con un Yo ilusorio es dormir.
Luchar contra la ilusión la hace real.
Nos volvemos prisioneros del Yo dondequiera que vayamos.
El juego de la dualidad — La experiencia de la conciencia
Despertar no es deshacerse de la mente, sino dejar de identificarse con ella.
Entonces podemos vivir el juego de la vida plenamente, sin miedo ni deseo.
La conciencia humana es un continuo:
de un lado la identificación con el Yo material,
del otro la cesación del Yo.
El espejo del mundo — El exterior como reflejo del interior
Intentar cambiar el mundo exterior para que coincida con nuestras ideas es como manipular un espejo.
Comprender la absurdidad de la existencia vuelve loco si uno está identificado con el ego, o libre si está despierto.
Toda lucha exterior está perdida desde el inicio: no es más que el reflejo del mundo interior.
La guerra contra uno mismo — Las contradicciones humanas
Hoy hay guerra contra todo: terrorismo, enfermedad, hambre.
Toda guerra es una guerra contra nosotros mismos.
Decimos querer la paz, pero elegimos a quienes hacen la guerra.
Decimos querer derechos humanos, pero compramos productos nacidos de la miseria.
Queremos aire limpio, pero contaminamos.
Queremos que la ciencia nos salve, pero mantenemos comportamientos destructivos.
La revolución interior — La alineación con la espiral de la vida
La revolución debe ocurrir dentro de nosotros.
Cuando sentimos la espiral de la vida en nuestro interior, el mundo exterior se alinea.
De lo contrario, añadimos caos a la mente.
La guerra y la paz se elevan juntas: luz y sombra, alto y bajo.
Toda solución que proviene de la mente crea un nuevo problema.
Lo que resistimos persiste.